'La paradoja gigantesca': qué realidad reflejan los medios en el mundo de las redes sociales

Si echamos la vista atrás, no cabe la menor duda de que los medios de comunicación han desempeñado un papel importante a lo largo de la historia humana. Por lo cual, los periódicos ganaron el título de "cuarto poder". Sin embargo, todo cambió con la aparición de las redes sociales.

¿Qué está pasando hoy en día en el campo de la comunicación donde los influencers y sus blogs sociales han ganado un peso increíble? ¿Por cuáles retos necesitan dar la cara, no solo los usuarios, sino los medios tradicionales en el mundo de las fake news y la globalización?

Los participantes de la conferencia que se llama '¿Quién tiene el cuarto poder en la era de las redes sociales?' trataron de explicar los procesos que forman el ámbito comunicativo comparando los casos de Rusia y España. El debate fue organizado por la Casa de Rusia, con Armine Shaginyan como moderadora. Esta vez como ponentes participaron Miquel Molina, Juan Soto Ivars, Arthur Khachuyan, Maxim Tovkaylo y Sergey Zamuruev.

Antes de nada, los ponentes presentaron la situación actual del consumo de noticias en Rusia y España. En cuanto a la diferencia entre estos dos mundos comunicativos, aunque en los dos paises la television es el medio más utilizado, Internet se usa cada vez más. Sin embargo, en Rusia, los servicios de Internet están notablemente monopolizados por Yandex, mientras que en España, al no haber un monopolio, se encuentran más diversificados (Google, Twitter, Facebook...).

Miquel Molina enfatizó que hoy en día los periódicos tradicionales están entre la espada y la pared, es decir, por un lado, es imprescindible captar audiencia mediante las redes sociales, pero, por otro lado, existe la necesidad fundamental de encontrar un público fiel que quiera la calidad que se intenta ofrecer.

Miquel Molina: “Es verdad que estamos todos los medios de comunicación, sobre todo en España, en un momento entre la captación de audiencia y la captación de suscriptores, de fidelización. […] Las redes sociales tampoco aportan mucho tráfico de gente, pero sí que aportan importancia de marca y prestigio y también son importantes.”

En base a las nuevas tecnologías en el campo del periodismo, los algoritmos devienen un elemento clave para crear un retrato del consumidor moderno. De hecho, hay mecanismos que deciden lo que es más divertido para los usuarios y más tarde cambian el contenido teniendo en cuenta el historial de consumo. Durante el debate se preguntó si los algoritmos pueden usarse para propagar aquellas ideas que proponen los dueños de las plataformas. Ahora bien, Artur Khachuyan desmontó este mito ateniéndose a la idea de que todo es posible técnicamente, pero no todo el contenido es capaz de conseguir la atención pública e incluso puede llegar a irritar a la sociedad.

Artur Khachuyan: "Cuando se quiere promover alguna información primero hay que formar el interés. [...] Ellos eligen al perfil de usuario que puede interesarse e interactúan con él para crear el interés. Así se crea la demanda. […] Tecnológicamente se puede hacer lo que uno quiera. Lo que pasa es que a veces no coincides con el interés del usuario y entonces no logras nada.”

Internet contiene un caos de información que incluye también las noticias falsas. Sobre ello, Maxim Tovkaylo habló sobre la verificación de datos o el "fact-checking". Según él, el fact-checking tiene como objetivo no solamente garantizar que no haya ningún error, sino hacer a la gente creer en lo que ha pasado y establecer, así, cierta lealtad y credibilidad hacia la noticia en cuestión. 

Maxim Tovkaylo: "La información se difunde muy rápido y nuestra mente tiende a creer lo que leemos. Y tiende a reaccionar con más confianza a los bulos, curiosamente, porque siempre atraen muchísima atención. Por eso las grandes compañías encargan el trabajo de corroboración de hechos."

Una gran parte del debate acabó siendo sobre la política y su impacto en los medios de comunicación. Sergey Zamuruev explicó la causa del auge del desarrollo de los canales de Telegram en Rusia como una rebelión contra la ausencia de sociedad civil. Cuando los ciudadanos no pueden criticar directamente y abiertamente al gobierno mediante los periódicos, aparecen los partisanos anónimos.

Maxim Tovkaylo notó que los canales de telegram sirven para los políticos también. Para ilustrarlo, puso el ejemplo de que la cabeza del gobierno puede demostrar su disgusto hacia el trabajo de su ministro provocando un post anónimo de información exclusiva en un canal de Telegram.

Sergey Zamuruev: "En Rusia hay una necesidad de intercambio entre el poder y la sociedad. Y por eso han aparecido los canales de Telegram anónimos donde diferentes representantes de diferentes organismos del Kremlin pueden publicar información interior o sus opiniones, pero sin dar sus nombres. Así hay un intercambio de información con los periodistas que leen estos canales.”

Juan Soto Ivars continuó el tema y mencionó que, por lo contrario, en España la política está presentada de manera transparente en los medios de comunicación clásicos. Del mismo modo, los políticos prefieren discutir entre ellos mediante tuits y de forma abierta.

Juan Soto Ivars: "En Rusia el poder político es sólido mientras que en España es frágil. [...] El poder en España se ha atomizado y por eso tiene que encontrar puntos de equilibrio mucho más precarios. [...] Lo que ocurre es que los mismos partidos usan las redes sociales para lo que se usa en Rusia el Telegram, es decir, para hacerse campañas de desprestigio continuamente."

Sin embargo, la posibilidad de expresar su opinión abiertamente  provoca una autocensura de tipo nuevo. Juan Soto Ivars enfatizó que en la nueva realidad se encuentra una “paradoja gigantesca”. Pese a que nadie nos pueda callar, la gente que nos rodea influye en nuestra capacidad de tomar decisiones. De ahí que tengamos miedo de ser castigados por los grupos a los que pertenecemos si decimos algo inadecuado. Por eso empezamos a filtrar las ideas y formamos nuestras propias líneas rojas.

Juan Soto Ivars: "En las redes sociales hay una censura horizontal en la que grupos sociales molestos por algo que se ha dicho atacan en forma de jauría a la persona que ha transgredido ese límite. [...] Al final se genera un tipo de censura muy sutil porque cada uno de nosotros tiene una intuición que le permite saber dónde están las líneas rojas. Allí aparece esa autocensura, que más que autocensura es censura. [...] Porque autocensura es que yo diga “esto me lo callo porque está mal expresado”, según mi criterio moral. Pero cuando lo haces por miedo, es censura."

Al final, los ponentes no llegaron a una conclusión sobre si hay que crear una ley para regular el contenido de internet, ya que hay un abanico de incertidumbres hacia la implicación de esta idea, por ejemplo, quién va a hacer la regulación y si esta medida sería adecuada en un Estado de derecho.

El próximo debate será el 27 de mayo en formato online y se podrá ver en la web bajo el nombre de "Caridad y voluntariado: los factores del diálogo entre culturas".


Leer más: